Dicen que cuando mueres ves tu vida pasar a cámara rápida.
Es curioso que me suceda lo mismo cuando me preguntan por qué escribo para el turismo sostenible.
2012 – Mensaje en una botella
Había desaparecido.
Llevábamos casi 5 horas flotando sobre los corales. Las arrugas en las yemas de los dedos daban buena cuenta de ello.
Y la capa de nubes nos había quemado la espalda a traición, tal y como prometía.
¿Te imaginas 5 horas sumergido en agua salada sin poder beber?
¿Empiezas a sentir la boca seca?
Pues imagínate cómo estábamos nosotros.
Buscamos por todas partes: bajo la arena, entre la ropa, en la orilla…
Nada.
Así que recogimos la toalla y nos dirigimos al pueblo ansiosos por encontrar un bar o una tienda, lo primero que apareciera en el camino.
Apenas llevábamos 100 metros cuando la vimos.
Vacía. Retorcida. Tirada en la arena.
Era la nuestra, sin duda. La reconocimos enseguida.
Alguien la había «tomado prestada» mientras nadábamos.
¿Y sabes qué?
Lo que me dolió no fue que me la quitaran o verla vacía, sino que la persona que lo hizo vivía en aquella isla diminuta.

Si ese paraíso es tu casa, ¿cómo eres capaz de ensuciarla de esa forma?
Ha llovido menos de lo que debería, pero hoy ya conozco la respuesta.
2011 – Con la realidad en las narices
Hubo una época en la que me encantaban los lunes.
Pensarás que se me ha ido la pinza… y no te culpo. Eso mismo creían mis compañeros de laboratorio.
Cada lunes tenía clase de escritura creativa:
11 alumnos y una profesora nos reuníamos alrededor de una mesa gigante a las 8 de la noche para aprender una nueva técnica de redacción, intercambiar ejercicios y corregir los de la semana anterior.
¿Sabes esa sensación que tienes cuando descubres un hobby que te encanta, encuentras el grupo perfecto para compartirlo y encima se te da bien?
Siempre salía de allí satisfecha, con la carpeta llena de ideas y algún que otro halago hacia mi técnica aún retumbando en los oídos.
Sí, salía hecha un globo, lo reconozco.
Hasta que llegó el último lunes.
24 ojos me miraron decepcionados tras leer por primera vez una sinopsis de novela que les había dejado fríos. Mi sinopsis.

En ese momento me di cuenta de que sabía escribir pero aún no tenía una historia que contar.
Vi cómo se cerraba una puerta y la tristeza pasajera me impidió darme cuenta de que tenía la llave guardada al fondo del armario.
2016 – Verdades a medias
- El aceite de coco está de moda, pero ¿y la huella de carbono?
- Declárale la guerra al plástico. ¿A cuántas comodidades tienes que renunciar para dejar el cubo de reciclaje a cero?
- Los transgénicos son el demonio, ¿o la solución en las manos equivocadas?
- El turista más responsable ¿es el que se queda en casa?
Cuando cuestionas todo, te das cuenta de que la moneda suele tener más de 2 caras. ¿Y ahora qué?
Ser consciente a tiempo completo me viene un poco grande.
Pero eso de que las avestruces escondan su cabeza en la tierra es un mito, así que va siendo hora de inventarse otra excusa. O ninguna.
1998 – Siguiendo la corriente
Recuerdo que era calvo y bajito, con una expresión amable en su cara. Aunque, la verdad, dudo haberlo visto sonreír alguna vez.
Cogió el folio extrañado y me miró por encima de las gafas.
—¿Por qué sigues entregándome estos comentarios de texto? Ya tienes todos los puntos extras. No necesitas más.
—Por si acaso… —me escuché decir con voz dudosa.
Él se quedó mudo y yo salí de clase con la cabeza gacha.
¿Por qué seguía haciéndolos sin necesidad?
(Porque me gustaba.)

Shhh… Eso lo sé hoy, pero que no se entere mi yo de 16 años. Ni sus compañeros de clase. Ni aquella adolescente que hizo bachillerato de ciencias, carrera de bioquímica y una tesis en genética porque se le daban bien los números.
1992 – El cartero llama a la puerta
Cuando no caben las cartas en el buzón, ¿qué opción te queda?
Había volado mucho. Cuando naces en una isla pero tienes a la mitad de la familia en otro lugar, lo mejor es que vayas acostumbrándote a los aviones.
Pero este era el primer VIAJE en mayúsculas:
- Un coche lleno de maletas, una tienda canadiense de aquellas que tardabas casi una hora en montar y dos niñas haciendo de las suyas en el asiento trasero.
- La música de Ennio Morricone se mezclaba a turnos con canciones sobre hormigas valientes y topos de peluche.
- Y en la guantera, todos los mapas y folletos de información sobre nuestro destino que habían llegado en aquel sobre gigante que apenas entraba por la rendija del buzón.
2018 – La historia que pide la palabra
Buscaba mi voz, mi personaje, mi cuento.
Y encontré tu mensaje, tu cliente ideal, tu sueño por un mundo mejor.

La historia que me toca escribir hoy no es mía, sino tuya.
- La historia de un ahora consciente.
- De personas que toman las riendas.
- De manos que dejan de mirar hacia otro lado.
Así que te presto mi voz para que le grites al mundo que estás aquí y que has venido a trazar el camino que merece la pena seguir.
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Tu proyecto sobre Copywriting web asociado al turismo sostenible es super interesante Celi ¡Cuanta sinergia!
¡Gracias, Ruth! 🙂